Vox populi, vox dei. No siempre es cierto.

Como comunicólogo siempre estoy al tanto de noticias que tengan que ver con la forma en que se generan paradigmas culturales generalizados, o lo que es lo mismo, aquello que en el argot se llama “opinión pública”. Sobre todo porque me parece importante saber de dónde viene, o lo peor, de quién vienen algunas ideas generalizadas.

Como algunos sabrán, mercadólogos, publicistas, pedagogos, entre otros, están siempre en la búsqueda de griales para llegar “posicionar” ciertos paradigmas en el llamado Top of mind, esos primeros pensamientos que uno tiene cuando le mencionan un producto o lo que uno cree sobre un tema, asunto o persona.

Pues bien, una aportación, para bien o para mal, de Stephen García, profesor asistente adjunto de administración y organizaciones y Norbert Schwarz, profesor de comercialización y psicología, ambos de la Escuela Ross señalan para la revista Journal of Personality and Social Psychology:

“Es probable que una idea sea aceptada más ampliamente cuanto más personas diferentes la expresen. Pero, lo sorprendente es que si se escucha que una persona expresa repetidas veces una opinión esto también lleva a la conclusión de que la opinión es más generalizada que si se escucha la misma opinión expresada solo una vez. De hecho, que una persona exprese la misma creencia tres veces es, en promedio, un 90% tan eficaz como que tres personas manifiesten el mismo sentimiento una sola vez.”

Creo importante considerar y tener en cuenta este tipo de estudios, puesto que de estos mecanismos que forman parte de la cultura de masas es lo que podemos resumir en “vox populi, vox dei”, o lo que es lo mismo, si todos lo piensan debe así debe ser.

Para bien o para mal, esto funciona incluso en la red, tantos formatos para comunicarse que resultan en los canales idóneos para esparcir los “paradigmas necesarios” para quqe la gente crea lo que se necesita que se crea, según el emisor.

Por lo anterior, si quieres cuidar tu llamado “libre albedrío”, comienza por preguntarte quién lo dice, dónde lo dice, el tono con el que lo dice y a quién se lo dice.

Si quieres ir más allá, contesta la siguiente pregunta ¿porqué crees lo que crees? Te sorprenderás mucho de la(s) respuesta(s).

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