Medios bajo control del Estado
Leo con asombro esta noticia publicada en El Universal.
“La bancada del PRD en el Senado propuso que los medios públicos de radio y televisión sean controlados por la Cámara de Diputados a través de una comisión plural que revise su funcionamiento y la transparencia en su manejo. Al presentar la propuesta, el senador David Jiménez (…) señaló que los medios públicos deben ser auténticos instrumentos de Estado y no de gobierno para coadyuvar a una educación de calidad y al progreso individual y colectivo de los mexicanos.”
Menos mal que por el momento es proyecto y, espero sinceramente, la opinión pública recupere el peso que debe tener respecto a estos temas. Es decir, que no sólo tenga influencia en la toma de decisiones, sino injerencia. Que sea capaz de definir el rumbo que desea. Con ello cambiaría la percepción que se tiene de los mexicanos: que tenemos el gobierno (país) que nos merecemos. Al tener injerencia la opinión pública, lo que se lograría, con buenas o malas decisiones, se obtendría el país que queremos, no el que nos dan.
Por el momento, sabemos que todo gobierno que intenta controlar medios de comunicación sólo busca legitimarse. Sin embargo, es este caso suena a un afán protagonista por parte del senado (aprovechando las alianzas del PRD con el PAN, el partido en el poder) y/o bandera “democratizadora” para apuntarse un punto importante: “equilibrar el poder entre Ejecutivo y Legislativo”. Pero también no descartemos cortinas de humo, ya que el tema es polémico por naturaleza y ganaría muchos espacios noticiosos.
Por otro lado, viendo lo que hizo el estado con la Cineteca Nacional, a los canales de TV y radio a cargo del estado les dará frío, puesto que muchos años de esfuerzo y cierta libertad “editorial” se vendrían abajo. Nada grato para el multipremiado Canal 11, que ha hecho esfuerzos para tener producción propia y no sólo repeticiones de programas culturales anacrónicos de los 80’s y 90’s.
Cortina de humo, farsa o protagonismo, de cualquier forma no hay que perder la pista de la iniciativa. Si hay quienes reconocen el peso de lo “virtual” por las amenazas que les llegan por correo, que no hagan caso de Blogs, correos, páginas y miles de formas que ahora se tienen a la mano para que la Opinión Pública (con mayúsculas) sea el primer poder en nuestro país, después del Ejecutivo, Legislativo, Judicial y la Prensa (perdón por el descalabro para mis amigos periodistas).
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