Las 4 A’s del microsistema personal

He leído en varias páginas y he escuchado sobre los elementos que potencian el crecimiento de las empresas. Recientemente se ha desatado una serie incuantificable de términos empresariales, unos parecidos el lenguaje bélico de posguerra y otra a humanización de la banalidad.

Lo que es cierto es que la mercadotecnia empresarial sufre de lo mismo que provoca, un bombardeo incesante de publicidad con la más sofisticada tecnología de tableros de control, los mejores cursos de planeación estratégica, a los mejores ingenieros para diseño y reingenería de procesos, a los más cualificados reclutadores con sus más sofisticadas “baterías de identificación de perfiles” y un sin fin de conceptos más.

A pesar de ello, se sabe que todo depende del ser humano, sin embargo, cuántas empresas consideran seminarios, programas o talleres para mejorar a su personal, no en el sentido de operativo, sino como persona.

Si un trabajador tiene algún problema personal, si tiene malos hábitos alimenticios, si es un padre desobligado, si le gusta desvelarse, si gusta de leer el “Libro Vaquero” o irse cada semana al bar, no le importa hasta que influye en su trabajo.

¿Pero cuánto de su rendimiento no bajo en el proceso de “estar bien” a “estar mal”? ¿cuál podría ser su rendimiento real como para poder decir que bajó mucho su rendimiento?

Si consideramos que es tan importante las partes como el todo, es decir, que todo forma parte de un sistema interconectado, para “evaluar” a una persona en su desempeño deberían considerarse 4 elementos:

1. Aprendizaje

2. Aptitud

3. Actitud

4. Adaptabilidad

El Aprendizaje es lo que más se considera, puesto que son los conocimientos y velocidad con que podemos aprender desarrollar una tarea. Son los conocimientos de formación, académicos, enciclopédicos, incluso los empíricos.

La Aptitud es esa capacidad que se tiene para poder realizar una actividad. Es decir, hay trabajos para los que estamos negados y otros que los hacemos con mucha naturalidad. O sea, un claustrofóbico no podría ser elevadorista, aunque quizá un buen carpintero. Un agorafóbico no podría ser alpinista, pero quizá el mejor maestro.

La Actitud es un elemento muy preponderante. Esto radica en que no importa cuántos conocimientos tenga la persona, no importa con cuanta facilidad pueda hacer una tarea, si cuando se le pide hacerla le responde “eso no me toca”, “por qué yo”, “por lo menos pídalo por favor”, “fulanito no está haciendo nada”, “es que ya voy de salida”, “no puedo quedarme”, “me tengo que ir a un compromiso”, y un largo “etc”. La actitud de la gente puede enterrar cualquier proyecto. Su impacto es tan grande que puede verse, por ejemplo, en algunos sindicatos, donde la ineficiencia puede llegar a grados tan extremos que ya existen cientos de libros sobre el tema.

La Adaptabilidad es la capacidad de cambiar ante las circunstancias. Captar los nuevos paradigmas, los cambios en el entorno, las nuevas tendencias y mantenerse “en la jugada” es adaptabilidad. Podría decirse que es la naturaleza del hombre con tantos años de evolución, sin embargo, también existe el miedo al cambio, por lo que la Adaptabilidad juega un papel importante. Por ejemplo, cuando se hicieron populares los PC de escritorio hubo quienes pensaron que nada pasaría, que todo seguiría igual y no le dedicaron tiempo a aprender una nueva herramienta. Ahora, es requisito para la inmensa mayoría de los trabajos.

Ahora bien, estos cuatro elementos juegan en el sistema de rendimiento de cualquier persona. Pero a pesar de que la mayoría de los empleadores consideran no más de 3 de ellos, se preguntan por qué la gente no cumple la expectativa. Y la respuesta es fácil. Porque estos cuatro factores forman un sistema, sin falla alguno el sistema se desequilibra, la persona ya no rinde lo que podría. Está distraída, responde mal, es irreverente, faltista y mil cosas más.

En nuestra cultura regularmente se tildan de mil cosas si alguien dice que tuvo terapia de pareja, curso para padres, meditación, programación neurolingüistica, entre otros. Quizá con razón en algunos casos por la falsa publicidad o lo superficial que ha hecho la mercadotecnia de algunos de ellos. Pero desde los primeros estudios hasta la formación profesional, lo menos que se nos enseña es a entender lo más importante que tenemos: a nosotros mismos. Aquí es donde hay mucho que cambiar.

Sin embargo, los cuatro factores mencionados forman parte de un microsistema que pertenece a otro sistema donde participan las motivaciones, principios, valores, creencias, paradigmas, entre otros, que ya comentaremos en otra ocasión.

Si te interesa este tema, déjame un comentario. Me agradaría tener otros puntos de vista y si son críticos mejor.

1 comentario hasta ahora

  1. [...] (Ver Las 4’s del microsistema personal) [...]


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